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Archive for 23 abril 2009

La Castañeda II

Hablaba yo de la locura en este mismo espacio. La locura tal y como la había concebido el porfiriato al construir La Castañeda, una de sus últimas actividades, entre las que conmemorarían el centenario de la Independencia. ¿Alguna conexión con lo que sucede hoy? ¿Una especie de arco triunfal al estado inexistente? ¿Es o era vista la locura como un furioso desvarío? ¿Un descenso a la animalidad? Si se observan los ojos de los alienados de la Castañeda parece reiterarse la animalidad, sí, la que ejercen los animales cuando parecen humanos, una animalidad perpleja: su mirada perdida causa fascinación y provoca un silencio, el cuál, como diría Foucault, está “habitado solamente por el hormigueo inmundo que los rodea”.

Ninguna furia, sin embargo. De las fotos que he tenido a mi alcance, no se muestra ninguna de epilépticos, una de las principales razones declaradas por las que el edificio fuera construido, idéntica razón por la que durante la época grecolatina se aislaba a los poseídos por la enfermedad sagrada y, en la Edad Media y aún en la Edad Moderna, los vinculaba con los endemoniados.

¿La Castañeda como exorcismo?

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También residían allí quienes habían nacido con síndrome de down, los autistas y los enfermos mentales con discapacidades, todos ellos encerrados en el Pabellón de Imbéciles, explica Andrés Ríos Molina en su Diario de campo.

Los alcohólicos, considerados como la principal causa de degeneración social durante la dictadura, ocupaban una región especial en este asilo, intento positivista para modernizar la psiquiatría; también habitaban allí los sifilíticos en su última fase; los paranoicos; los que después serían llamados esquizofrénicos y quienes padecían de demencia senil o de idiotismo.

 

 

 

 
Manicomio General La Castañeda
 
La Castañeda, ca. 1910, SINAFO, Fototeca Nacional
Memoria 20/10 © Derechos Reservados

Una fotografía me llama especialmente la atención: varias jovencitas se arremolinan en torno de un loco. Sus cabezas muy bien peinadas me impresionan, llevan el pelo suelto, bien escarmenado y con pasadores para sujetarlo y evitar que sus cabellos enloquezcan. Otras, sí trenzan su cabello, marcan la raya en medio. Visten uniformes de color oscuro -¿el azul marino estatutario?- redondos cuellos, chalina anudada y puños blancos almidonados. Las dos figuras principales, las más cercanas al inquilino de la Castañeda, están de perfil, las demás miran y sonríen. El loco, también de perfil; su frente contrasta con la de las adolescentes: parece cortada a tajo por un hacha y su única oreja es enorme y, colocada exactamente encima de ella, una gorra. La frente de las jovencitas se continúa en línea recta para acentuar su normalidad y su sentido del decoro. La frente del demente se hunde para subrayar una deformación craneana; lo destina a ocupar uno de los jergones malolientes tirados en el suelo de la enorme cámara donde se hacinan los orates en indecorosa proximidad. Con el dedo índice levantado y colocado en su boca, les impone silencio o tal vez les exige que le presten atención: la obtiene. Viste un overol de mezclilla ( las clases antes se distinguían por la ropa que portaban), debajo usa una camiseta blanca; su cuello desnudo sobresale, es robusto y sano. La expresión de benevolencia en el rostro de las jovencitas se antoja falsa; es obvio que se sienten incómodas y sólo una de ellas sonríe abiertamente como con sorna. Su arreglo es a todas luces la muestra impalpable del decoro, se enfrenta a la indecencia de la locura en un intento de acercamiento entre los dos mundo que casi se rozan: muestra perpetua de filantropía.

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No usan sombrero, sin embargo.

Los contrastes del uniforme oscuro, la blancura deslumbrante de los cuellos y los puños almidonados de las jovencitas recalcan la separación, la ostentación de un orden que pretende colocarse a la altura del progreso en un movimiento que exige separar lo normal de lo patológico, lo turbio de lo inmaculado. ¿Pero, qué es lo normal y qué la enfermedad? ¿Quién alcanza la normalidad, quién la patología, las visitantes o el orate que las conmina a callar?

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La Castañeda

Cristina Rivera Garza me mandó varias fotografías sobre este manicomio fastuoso (por su arquitectura) que casi nadie recuerda, allí había locos reducidos “a la impersonalidad conceptual” de la falta de nombre, exceso de presencia y desconocimiento de sí mismos, locos detenidos en su pose demencial: una joven de larga cabellera y vestido decente se deja retratar asumiendo sin saberlo la silueta y el grito que hicieran famoso a Edvard Munch. Los locos – locos  y sus espectadores, los que visitan al asilo como si se tratara de un zoológico, los que inauguran un sitio de reclusión como símbolo del porfiriato y las fiestas del Centenario en el año de inicio de la Revolución Mexicana, la última gran construcción de don Porfirio, edificio diseñado por su hijo, con el objeto de equiparar a México con las grandes ciudades modernas: un monumento singular para el aislamiento de quienes con su patología degeneraban a la raza. 

1.Da mucho en qué pensar ahora que nos preparamos en condiciones de locura a celebrar los centenarios, el de la Dependencia y el de la Revolución mexicana ¿Está vigente la revolución?

Manicomio de La Castañeda

Manicomio de La Castañeda

2.Sobresale la voluminosa presencia de las mujeres oficiales con sus enormes tocados, sus abombados trajes que con recato arremangan para poder caminar;  los señores con bastones, bigotes, cuellos almidonados y altos sombreros, acompañados por generales cubiertos de condecoraciones y con un sable en la mano. Enfrente, quizá,  un loco en posición marcial con pantalones cortos, una jerga como sarape, la gorra ladeada, zapatos deslavados y sucios, en lugar de las botas acicaladas del soldado, y una escoba como arma reglamentaria. Familias aristocráticas, diplomáticos, funcionarios, militares y niños bien han sido invitados a contemplar y celebrar una escena plural interpretada por muchos agentes a la vez, entre pulsiones, instintos y actores involuntarios.   

3.Si se revisan con atención las fotografías, resaltan las cabezas,  las de los señores y las señoras ataviadas con derroche escrupuloso; las cabezas rapadas de los internos, desnudas  o cubiertas  con una venda,  un harapo o una gorra. Un loco ataviado como monje budista avant la lettre: túnica blanca hasta las rodillas, manta oscura sobre los hombros  y cabeza y pies desnudos. Peluqueros despeinados afeitan las cabezas de hombres  sentados dócilmente con la cabeza gacha en los grandes patios del manicomio semejante a un convento: los internos dejan asomar los dientes, disparejos, monstruosos;  algunos, ostentan colmillos de vampiro o de hombre lobo.   La mayoría con los dientes cariados, desiguales o simplemente desdentados.    

4.La decencia y la locura, en suma, dos encierros.

5.Contraste entre miseria–locura y decencia-riqueza: las camas y la pocilga, el edificio elegante, desde fuera, miserable por dentro, escuela de niños locos y de adultos locos: las niñas de esceula que visitan el asilo observan, pudibundas y morbosas.

Niños locos reunidos en el ptio de la Castañeda

Niños locos reunidos en el ptio de la Castañeda

6. “Loco¨, el hombre que ha perdido su juicio… La etimología de este vocablo tornará loco a cualquier hombre cuerdo, porque no se halla cosa que hincha su vacío. …Entre tonto, bobo y loco hay mucha diferencia…, por causarse estas enfermedades de diferentes principios y calidades. La una de la cólera adusta y la otra de abundancia de flema…; loco atreguado, es quien tiene dilúcidos intervalos, haciendo con él tregua la locura. Loco perenal, el que perpetuamente persevera en su locura. Proverbio: ‘El loco por la pena es cuerdo’; este proverbio se verifica en los mismo locos de las gavias, a los cuales castigan los que curan de ellos, y entonces no temen como hombres, sino como animales, de la manera y forma como el caballo y el perro o cualquier otro animal se sujeta a la disciplina temiendo el castigo. ‘ Más vale el loco en su casa que el cuerdo en la ajena’….

7. Locura. Insania, dementia, etc. Loquear, hacer locuras o burlarse y holgarse descompuestamente.  Casa de locos es el hospital donde los curan(¿?).

¿Quién les ha impuesto la locura?

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retablo de Issenheim

retablo de Issenheim

Estuve en París, en Lyon y en Madrid,  donde escribí estas líneas. Participé en las actividades de la Feria del libro de Bron-Lyon y del Salón del Libro en la Ciudad Luz -literal porque salió el sol-, y pude realizar varias actividades: visitar la exposición de Suzanne Valadon y su hijo Maurice Utrillo, juntos por primera vez en la Pinacoteca de París; una exposicion de fotografía,  la del suizo-norteamericano Robert Frank; una interesante y bella colección de objetos y pinturas de Daniel Cordier en el Pompidou;  la casa-museo del escultor Aristide Maillol (en un retrato, idéntico a León Tolstoi) para ver la colección de los pintores futuro-cubistas rusos,  coleccionada por  George Costakis, hijo de una familia de comerciantes griegos establecidos en Rusia a principios del siglo XX, y, una retrospectiva en el mismo museo de Seraphine de Senlis, pintora naïve de enormes naturalezas muertas donde se admiran ramos gigantescos de flores de brillantes colores y cuya vida acaba de ser filmada con gran éxito, lo que aumentó el número de visitantes; luego estuve en el recién restaurado convento de los bernados en cuyo bellísimo refectorio se despliega una serie de pinturas que el poeta, ilustrador y pintor Gérard Titus-Carmel hizo inspirado en la Crucifixión que  Mathias Grünewald pintó en el retablo de la iglesia de Issenheim en Colmar. En Madrid volví a ver, entre escalofríos y admiración, una retrospectiva de Francis Bacon y en el Thyssen una exposición sobre el arte y su sombra. 

Costakis nació en 1913 y murió en 1990, pasó la mayor parte de su vida en Moscú como chofer de la embajada griega en la URSS, hasta 1939, año en que el pacto Molotov-Ribentropp puso fin a las relaciones entre ambos países; durante la guerra y, después, acompaña a los visitantes distinguidos a las galerías de anticuarios que compran arte ruso antiguo y cuadros y esculturas modernos trasladados por los soviéticos a la URSS, principalmente desde Alemania, cuando ganaron la partida. Carente de formación artística pero con gran sensibilidad para el arte, Costakis comienza una colección de iconos y maestros holandeses; descubre de pronto un cuadro de Olga Rozanova y a partir de ese momento se interesa en los artistas de principios del siglo XX en Rusia, esos grandes pintores e ilustradores cuya revolución artística fue violentamente soslayada y perseguida por los comisarios  estalinistas propulsores del realismo socialista.

Liuvov Popova, paisaje

Liuvov Popova, paisaje

Con ojo certero fue coleccionando en su departamento- museo más de 1277 pìnturas, dibujos, acuarelas, porcelanas y revistas de los más destacados miembros de la vanguardia rusa, entre otros, Malevich, Popova, Tatline, Rodchenko, Kliune, Klutsis, Stepanova, Udalsova, Matiuchine, Fiónov…  Pinturas únicas, capaces de convocar con sus formas geométricas y su colorido extraordinario una luz que emana casi milagrosamente de la superficie plana de los cuadros.  A pesar de las persecuciones y de los graves problemas que tuvo que enfrentar con las autoridades soviéticas, Costakis logra que casi la mitad de su colección la adquiera la Galería Tetryakov de Moscú; abandona  la URSS antes de que caiga la Cortina de Hierro, se establece en Grecia  y el resto de su colección es comprada por esa nación en el año 2000.   

La serie intitulada Suite Grünewald de Gérard Titus-Carmel, artista al que desconocía por completo, me permitió admirar un edificio medieval abandonado durante mucho tiempo en pleno barrio latino y recordar a ese extraordinario pintor renacentista cuyo retablo famoso exhibe a un Cristo descarnado cuyo sufrimiento y pasión se concentran en sus pies y en sus manos y también en las extremidades de su madre, las santas mujeres y los dos Juanes, expresividad que Titus-Carmel  resalta, además de inundar sus pinturas de sangre, esa sangre que Grünewald intentó lavar cuando, al volverse protestante y no poder por eso mismo pintar más retablos, se convirtió en maestro jabonero y en arquitecto de  jardines y juegos de agua.

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1.- El derretimiento de los glaciares alpinos devela misterios no sólo sobre la antigüedad, sino también sobre el calentamiento, revelan datos fascinantes sobre la vida neolítica en la alta montaña y abren puertas para entender el cambio climático.

glaciar

Parque Nacional Los Glaciares, Argentina

2.-Victoria’s Secret ha lanzado el sostén más caro del mundo. Adriana Lima, la super modelo brasileña, muestra el brassiere incrustado en diamantes con valor de 5 millones de dólares.

3.- HOUSTON – André Thomas, condenado a muerte en Texas y con una historia de desorden mental se sacó el ojo izquierdo y avisó a las autoridades de que se lo había tragado.  Fue arrestado por apuñalar a su mujer, a su hijo de tres años y a su hija de 13 meses, además, les abrió el pecho y les arrancó los corazones.    

Death Row Eye

Cuando lo arrestaron se arrancó el ojo

4.- Científicos en Estados Unidos identificaron un gen que, dicen, podría influir en la producción de un tipo de anticuerpos que neutralicen el virus VIH causante del SIDA.

5.- Las primeras fotos de los mellizos de Brad Pitt y Angelina Jolie, Knox Leon y Vivienne  Marcheline, fueron publicadas el domingo en los sitios web de las revistas de celebridades People y ¡Hola!/Hello!, cuyas ediciones impresas con la exclusiva ya están en los kioscos de periódicos. 

brad-pitt

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Hay motivos para sentirse hondamente preocupados por el rumbo que está siguiendo nuestro país, este lenguaje del OPUS DEI y el utilizado a veces de manera anónima por los partidos de derecha me recuerda desgraciadamente al de los nazis, antes de que tomaran el poder, lenguaje que sirvió luego para justificar la intolerancia y  el – los -exterminios masivos.  

 

JOSÉ PEDRO TOLEDANO ESCOBAR EN LA INAUGURACIÓN DEL PROGRAMA DE JÓVENES LÍDERES CATÓLICOS.

12 de enero de 2009

“La economía de libre mercado necesita para funcionar bien un Estado que garantice el cumplimiento de las reglas de juego; necesita seguridad jurídica; necesita instituciones estables y buenas leyes, pero sobre todo librarse de los estorbos sociales que impiden o dificultan el desarrollo, razas inferiores como los negroides y los indígenas, seres pervertidos como los afeminados y drogadictos, errores de la naturaleza con los discapacitados y gente con síndrome de Down. Pero sobretodo la escoria comunista de López Obrador, que por suerte ya no tiene cabida ni en el PRD. Aun así seamos cautelosos, la crisis nacional les hará fortificar sus filas, debemos aplastarlos antes de que se vuelvan a levantar. Pero les tengo una gran noticia, Capa Blanca ha decidido abrir una segunda senda, la de la derecha tricolor, ellos han tomado el control de su partido y su candidato que además encabeza las encuestas es uno de los nuestros, seguidor de Escrivá de Balaguer y gran católico. Por eso les digo que no teman apoyar a Enrique si las encuestas le favorecen, el sabrá llevar agua a los huertos y semilla a los campos. Con esos dos pilares [uno] nuestra fortaleza azul y [el otro] nuestro bastión revolucionario, será imposible fallar. Debemos cuidar el fuerte pues en el norte hay nuevos vientos, la bestia ha llegado al gobierno de la gran babilonia y el final de los tiempos se acerca.

 

El nuevo reino de Cristo en la tierra esta aquí en nuestra Patria”.

 

Zapatos en el Danubio, monumento al holocausto. Imagen: Vagamundo, vía Flickr

Zapatos en el Danubio, monumento al holocausto. Imagen: Vagamundo, vía Flickr

El escritor austriaco Hans Meyer- Jean Améry- torturado por la GESTAPO  en el fuerte de Breedonk en 1943  y luego deportado a Auschwitz, hijo de madre  mitad aria y  mitad judía, hubiera podido permanecer en Austria si hubiese aceptado las siguientes condiciones: 1.-Divorciarse de su mujer que era judía por los cuatro costados y 2, declarar bajo juramento que su madre había traicionado a su padre con un ario. “¿Cómo no huir de esa patria que se había convertido en un lugar de masacre?”, concluye antes de escapar a pie rumbo a la frontera belga.

Exiliado en París, Joseph Roth, el gran novelista, escribe estos comentarios sobre el ascenso al poder del régimen nazi en una carta de 1933 dirigida a Stefan Zweig, exilado en Londres: “La indiferencia del mundo es aún más grande hoy que en 1914. El ser humano no reacciona sino cuando recibe un golpe mortal a lo que constituye su humanidad. En 1914, se trató de explicar la bestialidad invocando razones y pretextos de humanidad. Pero, hoy, se ha llegado a explicar la bestialidad con explicaciones bestiales aún más crueles que los actos de bestialidad mismos”. 

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Frivolidades

El zapato es el único fetiche que resta, uno de los más poderosos, díganlo si no Manolo Blahnik y Jimmy Choo: hacen realidad la idea de Barthes: sólo es erótico el intersticio: veremos siempre un pie femenino, descotado, con garigoleos, tacón estilete, plataforma y pulseras en los tobillos.   

Transcribo un reportaje. Una modelo se casa de repente con un hombre poderoso, se va a la playa, deja de modelar, anda descalza o con sandalias;  a los seis meses de embarazo se retrata desnuda con joyas en los brazos, pendientes en las orejas y un par de zapatos de Manolo Blahnik, de tacón altísimo, conservados celosamente en un armario mientras vivió recluida.

Bajó de la cama con el pie derecho (descalzo),  lo colocó en la baldosa húmeda; obviamente se estremece; con gran cuidado intenta colocar el pie izquierdo – también desnudo- al lado del pie derecho. Tiene 20 años y los pies perfectos.

Me he puesto a reflexionar: ¿con qué zapatos dará sus últimas patadas de ahogado el imperialismo?

Heeless shoe de Manolo Blahnik. en www.momist.com

Heeless shoe de Manolo Blahnik. En http://www.momist.com

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En la pinacoteca de París, Maurice Utrillo: boca excesiva, roja, bigote superpoblado, ojos inteligentes, cejas negras, retrato pintado por su madre, Suzanne Valadon, quien junto a su hijo ocupa los muros de las salas de este museo, recientemente abierto y situado cerca de la iglesia de La Madelène.

Ella, hija de una lavandera, nace en 1865 en la provincia y llega a París a los 5 años, en el momento en que los revolucionarios de la Comuna hacen su irrupción en la Ciudad Luz. Desfachatada y bella, recorre el barrio de Montmartre e inicia su carrera como aprendiz de trapecista en un circo; una mala caída cambia su profesión: se desnuda para volverse modelo en el taller de Puvis de Chavanne quien la convierte en su musa y en su amante. Es luego Renoir quien la pinta; después, Toulouse-Lautrec. Con Degas empieza a dibujar y a pintar, imitándolo.  En 1889 da a luz a su hijo Maurice, fruto de una relación clandestina y sin importancia: niño enclenque, colérico, malnutrido y descuidado. El músico Eric Satie enamora a Suzanne; ésta lo desaira para casarse en 1896 con Paul Mousis, empleado de banco.    

Maurice vive con su abuela y desde muy joven aprende a pintar, siguiendo el modelo del Impresionismo: Pisarro, Monet, Renoir… En 1904 encuentra a un joven artista, compañero de farra de Modigliani, André Utter,  con quien se emborracha y pinta. Lo presenta a su madre quien se enamora perdidamente de él, lo utiliza como modelo para un Adán y lo convierte en su amante.

Maurice abandona el estilo impresionista y empieza a pintar la campiña de Montmagny y las calles desoladas y perfectas de Montmartre; cambia sus pinturas por alcohol, entra a menudo en la cárcel por rijoso y al hospital por el exceso de bebida. Suzanne y Utter lo  explotan y le proporcionan materia prima para que pinte y venda sus cuadros y los mantenga.

desnudo por Valladon

desnudo por Valladon

La pintura de Suzanne es siempre carnal y corpórea; a menudo pinta mujeres desnudas, de pie, en interiores rojos y amarillos, con sillones, floreros y fragmentos de lienzo que contrastan con los cuerpos, subrayando la composición; también naturalezas muertas y paisajes.  Nunca se adhirió a las corrientes artísticas de su momento, aunque se acerca en ocasiones al fauvismo.  Utrillo, por su parte,  permanecerá indiferente a los movimientos pictóricos contemporáneos, como el cubismo o el surrealismo.  

En la exposición, los cuadros de la madre y los del hijo se exhiben frente a frente: los de él, muestran edificios y calles de colores fríos, blancos, grises,  a veces interrumpidos por el rojo, el azul, el naranja , el verde o el ocre brillantes de una fachada o  por las letras coloreadas de un anuncio; es casi siempre invierno y las calles están solitarias: se trata indudablemente de la pintura de un melancólico. Suele representar, por ejemplo en la calle Muller de Montmartre- el Monte de Marte-, a algunas figuras humanas; su apariencia  tan estática como la de las lámparas que marcan los descansos de las escaleras e iluminan las placitas verdes al lado de un edificio, cuyas ventanas van subiendo para rellenar todo el espacio recorrido desde su inicio en la calle con que comienza el cuadro, hasta coincidir con el barandal que corona su penúltimo piso, justo en la calle de encima; la construcción alcanza las chimeneas de los edificios aledaños, encaramándose por la montaña pavimentada, por donde circula un automóvil casi inmóvil en medio de la calle.

París, calle de Utrillo en la noche.

Sus pinturas contrastan fuertemente  con las de su madre, cuyas telas son de gran fuerza y sensualidad, característica de la que obviamente las telas de Utrillo carecen. Si no me diese miedo caer en el psicoanálisis de banqueta diría que la madre se ha tragado al hijo. Puede verificarse este dato en los paisajes que comparten, en los de él las ramas de los árboles están casi secas, en las de ella, florecen  Al final de su vida, la pintura de Maurice declina; la de Suzanne revive: su vitalidad es feroz. Los visitantes a la exposición son casi todos jubilados.

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