Feeds:
Entradas
Comentarios

Intolerancia

Hay motivos para sentirse hondamente preocupados por el rumbo que está siguiendo nuestro país, este lenguaje del OPUS DEI y el utilizado a veces de manera anónima por los partidos de derecha me recuerda desgraciadamente al de los nazis, antes de que tomaran el poder, lenguaje que sirvió luego para justificar la intolerancia y  el – los -exterminios masivos.  

 

JOSÉ PEDRO TOLEDANO ESCOBAR EN LA INAUGURACIÓN DEL PROGRAMA DE JÓVENES LÍDERES CATÓLICOS.

12 de enero de 2009

“La economía de libre mercado necesita para funcionar bien un Estado que garantice el cumplimiento de las reglas de juego; necesita seguridad jurídica; necesita instituciones estables y buenas leyes, pero sobre todo librarse de los estorbos sociales que impiden o dificultan el desarrollo, razas inferiores como los negroides y los indígenas, seres pervertidos como los afeminados y drogadictos, errores de la naturaleza con los discapacitados y gente con síndrome de Down. Pero sobretodo la escoria comunista de López Obrador, que por suerte ya no tiene cabida ni en el PRD. Aun así seamos cautelosos, la crisis nacional les hará fortificar sus filas, debemos aplastarlos antes de que se vuelvan a levantar. Pero les tengo una gran noticia, Capa Blanca ha decidido abrir una segunda senda, la de la derecha tricolor, ellos han tomado el control de su partido y su candidato que además encabeza las encuestas es uno de los nuestros, seguidor de Escrivá de Balaguer y gran católico. Por eso les digo que no teman apoyar a Enrique si las encuestas le favorecen, el sabrá llevar agua a los huertos y semilla a los campos. Con esos dos pilares [uno] nuestra fortaleza azul y [el otro] nuestro bastión revolucionario, será imposible fallar. Debemos cuidar el fuerte pues en el norte hay nuevos vientos, la bestia ha llegado al gobierno de la gran babilonia y el final de los tiempos se acerca.

 

El nuevo reino de Cristo en la tierra esta aquí en nuestra Patria”.

 

Zapatos en el Danubio, monumento al holocausto. Imagen: Vagamundo, vía Flickr

Zapatos en el Danubio, monumento al holocausto. Imagen: Vagamundo, vía Flickr

El escritor austriaco Hans Meyer- Jean Améry- torturado por la GESTAPO  en el fuerte de Breedonk en 1943  y luego deportado a Auschwitz, hijo de madre  mitad aria y  mitad judía, hubiera podido permanecer en Austria si hubiese aceptado las siguientes condiciones: 1.-Divorciarse de su mujer que era judía por los cuatro costados y 2, declarar bajo juramento que su madre había traicionado a su padre con un ario. “¿Cómo no huir de esa patria que se había convertido en un lugar de masacre?”, concluye antes de escapar a pie rumbo a la frontera belga.

Exiliado en París, Joseph Roth, el gran novelista, escribe estos comentarios sobre el ascenso al poder del régimen nazi en una carta de 1933 dirigida a Stefan Zweig, exilado en Londres: “La indiferencia del mundo es aún más grande hoy que en 1914. El ser humano no reacciona sino cuando recibe un golpe mortal a lo que constituye su humanidad. En 1914, se trató de explicar la bestialidad invocando razones y pretextos de humanidad. Pero, hoy, se ha llegado a explicar la bestialidad con explicaciones bestiales aún más crueles que los actos de bestialidad mismos”. 

Frivolidades

El zapato es el único fetiche que resta, uno de los más poderosos, díganlo si no Manolo Blahnik y Jimmy Choo: hacen realidad la idea de Barthes: sólo es erótico el intersticio: veremos siempre un pie femenino, descotado, con garigoleos, tacón estilete, plataforma y pulseras en los tobillos.   

Transcribo un reportaje. Una modelo se casa de repente con un hombre poderoso, se va a la playa, deja de modelar, anda descalza o con sandalias;  a los seis meses de embarazo se retrata desnuda con joyas en los brazos, pendientes en las orejas y un par de zapatos de Manolo Blahnik, de tacón altísimo, conservados celosamente en un armario mientras vivió recluida.

Bajó de la cama con el pie derecho (descalzo),  lo colocó en la baldosa húmeda; obviamente se estremece; con gran cuidado intenta colocar el pie izquierdo – también desnudo- al lado del pie derecho. Tiene 20 años y los pies perfectos.

Me he puesto a reflexionar: ¿con qué zapatos dará sus últimas patadas de ahogado el imperialismo?

Heeless shoe de Manolo Blahnik. en www.momist.com

Heeless shoe de Manolo Blahnik. En http://www.momist.com

Madre e hijo

En la pinacoteca de París, Maurice Utrillo: boca excesiva, roja, bigote superpoblado, ojos inteligentes, cejas negras, retrato pintado por su madre, Suzanne Valadon, quien junto a su hijo ocupa los muros de las salas de este museo, recientemente abierto y situado cerca de la iglesia de La Madelène.

Ella, hija de una lavandera, nace en 1865 en la provincia y llega a París a los 5 años, en el momento en que los revolucionarios de la Comuna hacen su irrupción en la Ciudad Luz. Desfachatada y bella, recorre el barrio de Montmartre e inicia su carrera como aprendiz de trapecista en un circo; una mala caída cambia su profesión: se desnuda para volverse modelo en el taller de Puvis de Chavanne quien la convierte en su musa y en su amante. Es luego Renoir quien la pinta; después, Toulouse-Lautrec. Con Degas empieza a dibujar y a pintar, imitándolo.  En 1889 da a luz a su hijo Maurice, fruto de una relación clandestina y sin importancia: niño enclenque, colérico, malnutrido y descuidado. El músico Eric Satie enamora a Suzanne; ésta lo desaira para casarse en 1896 con Paul Mousis, empleado de banco.    

Maurice vive con su abuela y desde muy joven aprende a pintar, siguiendo el modelo del Impresionismo: Pisarro, Monet, Renoir… En 1904 encuentra a un joven artista, compañero de farra de Modigliani, André Utter,  con quien se emborracha y pinta. Lo presenta a su madre quien se enamora perdidamente de él, lo utiliza como modelo para un Adán y lo convierte en su amante.

Maurice abandona el estilo impresionista y empieza a pintar la campiña de Montmagny y las calles desoladas y perfectas de Montmartre; cambia sus pinturas por alcohol, entra a menudo en la cárcel por rijoso y al hospital por el exceso de bebida. Suzanne y Utter lo  explotan y le proporcionan materia prima para que pinte y venda sus cuadros y los mantenga.

desnudo por Valladon

desnudo por Valladon

La pintura de Suzanne es siempre carnal y corpórea; a menudo pinta mujeres desnudas, de pie, en interiores rojos y amarillos, con sillones, floreros y fragmentos de lienzo que contrastan con los cuerpos, subrayando la composición; también naturalezas muertas y paisajes.  Nunca se adhirió a las corrientes artísticas de su momento, aunque se acerca en ocasiones al fauvismo.  Utrillo, por su parte,  permanecerá indiferente a los movimientos pictóricos contemporáneos, como el cubismo o el surrealismo.  

En la exposición, los cuadros de la madre y los del hijo se exhiben frente a frente: los de él, muestran edificios y calles de colores fríos, blancos, grises,  a veces interrumpidos por el rojo, el azul, el naranja , el verde o el ocre brillantes de una fachada o  por las letras coloreadas de un anuncio; es casi siempre invierno y las calles están solitarias: se trata indudablemente de la pintura de un melancólico. Suele representar, por ejemplo en la calle Muller de Montmartre- el Monte de Marte-, a algunas figuras humanas; su apariencia  tan estática como la de las lámparas que marcan los descansos de las escaleras e iluminan las placitas verdes al lado de un edificio, cuyas ventanas van subiendo para rellenar todo el espacio recorrido desde su inicio en la calle con que comienza el cuadro, hasta coincidir con el barandal que corona su penúltimo piso, justo en la calle de encima; la construcción alcanza las chimeneas de los edificios aledaños, encaramándose por la montaña pavimentada, por donde circula un automóvil casi inmóvil en medio de la calle.

París, calle de Utrillo en la noche.

Sus pinturas contrastan fuertemente  con las de su madre, cuyas telas son de gran fuerza y sensualidad, característica de la que obviamente las telas de Utrillo carecen. Si no me diese miedo caer en el psicoanálisis de banqueta diría que la madre se ha tragado al hijo. Puede verificarse este dato en los paisajes que comparten, en los de él las ramas de los árboles están casi secas, en las de ella, florecen  Al final de su vida, la pintura de Maurice declina; la de Suzanne revive: su vitalidad es feroz. Los visitantes a la exposición son casi todos jubilados.

 ¿Qué vamos a celebrar en 2010?

¿El grito de Dolores? ¿El inicio de la independencia? Las hazañas de Hidalgo y Allende, ejecutados el 30 de julio de 1811?: “Sus cabezas, encerradas en jaulas, cuelgan en la Alhóndiga de Granaditas”. ¿Lejano origen de nuestra actual epidemia de descabezados? Suena escandaloso, los decapitados de hoy son producto del narcotráfico, las cabezas de los héroes de la patria, producto del despotismo que no se ha logrado desarraigar, ¿coincidencias?

Imagen: Lucy Nieto, vía Flickr

Imagen: Lucy Nieto, vía Flickr

“Morelos, cura rural en estrecho contacto con el pueblo, hijo de un carpintero, fue el dirigente popular que la rebelión requería”. Desde el 6 de noviembre de 1813 declara en Chilpancingo la república y abole la monarquía. En 1814 se proclama la primera constitución de la nación mexicana: “En el congreso de Chilpancingo se percibe claramente el sello de la concepción liberal moderna, reanuda Luis Villoro”.

A partir de ese momento se retoman, como en la constitución de Cádiz, las ideas de la revolución francesa: se establece el sistema representativo nacional, la separación en tres poderes, los derechos del ciudadano – ¿era la mujer ciudadana?- y la libertad de expresión.  Ese congreso “cuidó de restringir constitucionalmente hasta el máximo las atribuciones del ejecutivo. Prohibió que éste recayera en una sola persona.” ¡Maravilloso! Pero, ¿se ha cumplido? Pregunta retórica, aunque no inútil. Nuestra historia camina a tumbos, desde la independencia, retrocesos y avances continuos, constituciones que van y vienen, hoy reformas constitucionales, no precisamente en beneficio de la nación, y que nos retrotraen de modo aberrante a situaciones presentes en México entre 1810 y 1821.

Declaraciones del ejecutivo federal sobre Pemex,  apoyadas por un secretario de gobernación cuyo único objetivo pareciera ser beneficiarse, junto a sus pares- ¿su propia familia, ligada a los intereses de España con Repsol, ampliamente apoyados por Fox y Calderón?-, de un recurso nacional; proyecto, ahora lo vemos, intencional, pero no perfectamente maquillado.   

Al proclamarse la independencia, “el poder real estaba aún en las manos de los grupos privilegiados: la iglesia y el ejército, ante todo”, situación que se reitera, aunque su fuerza se vea disminuida por un nuevo poder, el del narcotráfico acompañado de la imbatible pandemia nacional, la corrupción, propiciada también – que no realmente combatida- desde las altas esferas.

El siglo XIX fue el teatro de luchas enconadas entre liberales y conservadores, entre la iglesia y la sociedad laica. Laicismo cada vez más objeto de luchas entre quienes detentan el poder. Unos ejemplos:

1.- Acaba de celebrarse un congreso internacional sobre el SIDA, otra pandemia nacional; participaron figuras oficiales, se declaró el combate irrestricto a la enfermedad, y simultáneamente, se prohibió desde Educación Pública la distribución en las escuelas del libro que sobre educación sexual elaboró el gobierno del Distrito Federal.

2.- El pudor, antídoto contra la agresión sexual, decreta el clero: “Las jovencitas deben evitar estar a solas con un hombre y usar ropa provocativa”.

3.- La despenalización del aborto y las declaraciones recientes del ministro de la Suprema Corte, Aguirre Anguiano, quien se opone a la ley utilizando argumentos velada pero definitivamente religiosos y condena (a):

La mujer que interrumpa voluntariamente su embarazo; deberá ser sancionada con prisión de tres a seis meses de duración y con 100 o 300 días de trabajo a favor de la comunidad, es decir ostentará públicamente un sanbenito como el que debían portar las prostitutas en el período colonial. Estas declaraciones  parecen haber sido dictadas por calificadores del Santo Oficio: cárcel o muerte a las mujeres que osen disponer de su corporeidad y recurran a un derecho que quizá la constitución de Apatzingán no había aún considerado, congreso convocado por Morelos, padre de la patria, a quien pronto celebraremos en el bicentenario de la independencia.

Llego a  Auckland, la ciudad más cosmopolita de Nueva Zelandia,  después de un viaje de 24 horas, escala en Los Ángeles: la pesadilla,  ¿ya asimilada?,  de los viajeros: pasar por los controles, quitarse los zapatos, los cinturones –para escuchar de inmediato en el avión la orden de abrocharlos– los relojes, los collares; ver como examinan  a una frágil señora de 85 años, canosa y bien peinada, traje  rosa, pañuelito en el bolsillo de la solapa, medias antivarices… 

Escribo el lunes 11 de septiembre, cuando en México es aun el domingo 10 (17 horas adelante),  quinto aniversario de la caída de las torres de Manhattan — ¿estamos hoy más seguros que en el 2001, se preguntan en los periódicos de Wellington, la capital? 

Se supone que ya hubiera debido asimilar el desgaste que produce un viaje tan largo, hoy cuando regreso de  la Isla del Sur, llena de bahías, penínsulas, lagos, volcanes, admirable vegetación, ríos, un viento tremendo, ballenas y focas, y, a lo largo del camino, lujosos bed and breakfast como antes en Inglaterra, cuando la visité durante la década de los cincuenta. Ahora, como en la Madre Patria– los billetes (el dólar vale 75 centavos americanos) y las monedas ostentan todavía la efigie de su Majestad Isabel II, aun  joven y bella– la vida es muy, muy cara, en este país de 4 millones de habitantes, poblado por ingleses, irlandeses, escoceses y maories: Coyoacán tiene 3 millones y medio.

 

Wellington es una ciudad muy linda,  tranquila, con un centro pequeñito, edificios altos y una muy hermosa bahía, desde donde se admira el estrecho de Cook, marino ingles que ‘descubrió’ estas islas y decidió convertirlas en dominio de Inglaterra. Hay un jardín botánico inmenso, lleno de flores y varias plantas raras para nosotros, orquídeas de todos tipos y begonias. En un santuario viven los pájaros en libertad donde se van reproduciendo para evitar que se extingan; como algunas especies, por ejemplo el pájaro kiwi , no confundir con la fruta que proviene de China o de Chile, me explica Eric, un maori muy blanco, alto y rubio que juega rugby, el deporte nacional,  y habla como vecino de Soho en Londres.

 

Los pájaros tienen formas y  nombres maravillosos: ruru, keraru, tui, kaka, kaua, hihi, pokoki, kiwi, como llaman a los originarios de aquí, los kiwis, Kiwilandia. Algunas aves tienen el  pecho rojo; otros son pequeños, negros, veloces, cantan todo el día,  y con mechones blancos en el cuello, los tuis, o curas; los hay con los picos alargados, enormes, repito, los kiwis , casi extintos, gordos, pesados, no vuelan y tienen el pico enorme, ganchudo, con el que escarban en la tierra o en las cortezas de los árboles porque se alimentan de gusanos; otros poseen unos picos redondos y grandes y se arrastran; otros saltan y muchos mas, como debe de ser, vuelan. El santuario de pájaros es inmenso, con lagos,  presas, miles de helechos y la espiral con que se inician sus hojas se llama kori, símbolo del país, tallado en una piedra verde semejante al jade y antes en huesos de ballena:  los veo exhibidos en el museo Te Papa,  también los maraes – se pronuncia marais, como el escritor húngaro: son graneros- tumbas- santuarios, con esculturas de madera de sus antepasados, decorados sus ojos con la concha del abulon. 

 

La calle donde vivo se llama Karuri, un antiguo pueblo maori y la casa en que me alojo albergo alguna vez a la mas grande escritora de Nueva Zelandia, Katherine Mansfield, muerta prematuramente de tuberculosis en Francia, muerte dramática, pues en su ultimo día de vida, su esposo, John Middleton Murry llego a visitarla desde Inglaterra, la encontró, escribe,  ‘muy pálida pero radiante’, de pronto, un acceso de tos y una hemorragia y un minuto después estaba muerta.  Mucho se culpa a su marido de haber divulgado toda la obra, los diarios y las cartas de su mujer para hacer dinero;  pero ella le dejo un testamento donde le pide que hiciera lo que pensara correcto con sus papeles. ¿Malvado o simplemente previsor? 

 

Este país, llamado en maori Aiteroa, ‘el país de la larga nube blanca’, fue ‘descubierto’ primero por Abel Tasman, holandés, por quien fue nombrada luego la isla llamada Tasmania y un parque nacional en la Isla del Sur. De los pantanos y bosques que había antes de 1830 queda solamente el 10%, vuelve a contarme Eric, y añade: esas tierras se llamaban wet lands, los ingleses pensaron que eran waste lands y las secaron para llenarlas de borregos. de vacas y de toros.

 

También quisieron extinguir a las ballenas.